Orgullo
Soberbia (del latín superbia) y orgullo (del francés orgueil), son propiamente sinónimos aún cuando coloquialmente se les atribuye connotaciones particulares cuyos matices las diferencian. Otros sinónimos son: altivez, arrogancia, vanidad, etc. Como antónimos tenemos: humildad, modestia, sencillez, etc. El principal matiz que las distingue está en que el orgullo es disimulable, e incluso apreciado, cuando surge de causas nobles o virtudes, mientras que a la soberbia se la concreta con el deseo de ser preferido a otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del Yo o ego. Por ejemplo, una persona Soberbia jamas se “rebajaría” a pedir perdón, o ayuda, etc.
No necesitamos el orgullo para vivir, de hecho si somos personas orgullosas nos perderemos muchas de las cosas buenas que nos puede ofrecer la vida.
El ORGULLO es el amor propio del ego que ha llegado a creer que es real… Si nos damos cuenta de que sentimos orgullo por todos los éxitos terrenales que hemos obtenido, sepamos que esos éxitos son para nuestro ego….
El orgullo es absurdo en sí mismo porque de nada sirve cuando nos sumergimos en la Unidad….
El orgullo produce: parálisis.
Envaramiento del cuerpo.
Las claves para abandonar el orgullo son:
Aprender a perdonar Aceptar el perdón de los demás.
El orgullo es falta de reconocimiento de que nuestra personalidad NO forma parte de algo simplemente maravilloso…
Miremos el cielo en una noche estrellada… El orgullo nos hace sentir solos… Si perdemos el orgullo… una noche… mirado las estrellas… sentiremos que todos los seres que habitamos este planeta, somos el planeta… estamos pegados a él… y nuestro planeta junto con los demás, forman nuestro sistema solar que tiene como centro una estrella como esas que vemos… Somos parte de las estrellas… Seguramente en otro planeta de otra estrella exista un ser preguntándose lo mismo… sintiendo lo mismo…
Todos los éxitos terrenales que podamos obtener están muy bien cuando estamos proyectados… jugando a vivir un tipo de vida … pero de nada sirven cuando nos sumergimos en la Unidad…
Los habitantes de la estrella mas cercana no pueden leer la marca de nuestro reloj de muñeca… es más… no creo que les importe…
Nuestro orgullo nos impide ver la pequeñez de nuestra personalidad… Creyéndonos tan importantes… tan grandes… lo único que conseguimos es provocar enfermedades que se manifestarán con parálisis y envaramiento del cuerpo.
Para deshacernos del orgullo empecemos a pedir perdón cuando tropecemos con alguien desconocido… Demos las gracias sin apretar tanto los labios… Pidamos ayuda cuando la necesitemos… Superemos las dificultades para decir “Buenos días o Hasta luego” en lugares como en un ascensor… Digámosle te quiero a quien debiéramos decírselo…
Aceptemos que por más éxito material que hayamos obtenido… que por mas lugares del mundo que hallamos visitado… no estamos aquí para jugar a presumir…
Cuando el orgullo nos asalte (debemos estar en estado de alerta para detectar que nos asalta el orgullo), tratemos de darnos cuenta de que nuestras personalidades no son nada en sí mismas.
Fuente: www.enbuenasmanos.com – www.wikipedia.com

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